Historias del bosque

“Si no tuviéramos el invierno, la primavera no sería tan agradable; y si no probáramos a veces de la adversidad, la prosperidad no sería tan bienvenida.”
-Anne Bradstreet

El mes de febrero fue muy cálido, tanto que ya no había nieve en Montréal.

Pero la primera semana de marzo el invierno nos recordó que todavía no se había ido.
Entonces aprovechamos unos días libres para salir al bosque.

El día en que salimos el mercurio marcaba -17° C en Montréal. Terminamos rápidamente de empacar, los movimientos empezando a volverse reflejos luego de varias veces de hacerlo. Salimos pues, temprano un domingo por la mañana mientras la mayoría de la gente aún estaba en cama.

Tras unas horas de camino llegamos al Parque Nacional de La Mauricie, un gran espacio de 536km cuadrados cubierto de bosque, lagos y ríos.

Esta vez trajimos un trineo para cargar nuestro equipo. El trineo, en formas variadas, ha sido un método para transportar material desde hace siglos, y realmente es un método que aprovecha al máximo las ventajas del invierno.

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Jalando el equipo por el bosque

Sin embargo, a pesar de sus ventajas, el trineo funciona mejor en terreno plano por razones obvias. Pese a esto, también hay que saber usarlo en terreno desnivelado. Por eso en el primer día nos entrenamos a usarlo de ese modo, subiendo y bajando, siendo más problemática la bajada.

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Hay que tener cuidado en las bajadas más empinadas

Al medio día, luego de haber pasado un terreno desnivelado cruzamos un lago (siguen muy congelados a esta época) y paramos a comer. En mi humilde opinión, uno de los grandes placeres de esta vida es comer en la naturaleza, ya que todo parece tener más sabor. Para esta ocasión había preparado cecina de res (beef jerky) ya que este alimento es ideal para ocasiones como estas, contiene mucha proteína y no necesita ser refrigerado (a pesar de que esta vez todos estábamos metidos en un congelador). También teníamos preparado un té caliente para desalterar la sed y calentar el cuerpo.

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Luego del descanso pasamos por un camino aún más empinado con subidas y bajadas muy cansadas. Además el camino en varios lugares estaba helado y muy resbaloso por lo cual un par de veces me fui cayendo, el trineo jalándome hacia abajo hasta que un árbol inevitablemente iba a frenar bruscamente nuestra caída y me estrellaría sobre el trineo.

El día era frío, en su más caliente a -15°C, pero a pesar de eso, y debido al esfuerzo, no podíamos tener frío. Además, nunca me cansaré de hablar maravillas de los mocasines de cuero de alce que hacen los indios Cree, es el calzado más cómodo y adecuado para el frío.

Acercándose el atardecer empezamos a preparar nuestro sitio para acampar. Debido al clima cálido de la semana pasada la nieve estaba bastante dura. Encontramos un sitio donde empezamos a escavar para hacer una mini cueva en la nieve. Fabiola mientras, fue preparando el colchón con ramas de pino y fue a buscar leña para el fuego que nos fue dada por el equipo del Parque.

Para aquellos de nuestros lectores que provienen de países más cálidos que se estarán preguntando ¿cómo fregados es posible dormir afuera por esos climas? les responderé que sorprendentemente es posible. Es posible gracias a una combinación de saber usar los elementos a nuestro favor y tener un mínimo de equipo adecuado.

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Luego de una cena nutritiva y un té caliente, bien cubiertos de los elementos, con el fuego calentando nuestras caras, nos preparamos para ir a dormir.

En el cielo las estrellas empezaron a aparecer. Debajo de la media luna brillando como un fósforo, la constelación de Orion, el valiente cazador, hacía su gloriosa aparición.

Cuenta la leyenda que Artemisa se había enamorado de Orión, lo cual despertó celos en Apolo, hermano gemelo de Artemisa. Un día Apolo, viendo a Orión a lo lejos, hizo una apuesta a su hermana desafiándola a que no podía asestarle una flecha a un animal que se movía a lo lejos dentro de un bosque. Artemisa lanzó su flecha y dio, como siempre, en el blanco. Cuando fue a ver su presa, se dio cuenta de que había aniquilado a su amado Orión. Desde entonces se colocó a Orion en el cielo para su consuelo.

Mientras admiraba las estrellas, un avión cruzó el cielo dejando una cola de nube tras su camino, y como si el cielo estuviera contándome la historia de Orión, el avión cual flecha de Artemisa atravesó a Orión por su corazón.

Durante la noche mantuvimos el fuego prendido ya que teníamos una buena cantidad de madera. La temperatura bajó a -22°C durante la noche, se sintió sobretodo en la cara que es la más expuesta, pero en realidad no pasamos frío durante toda la noche. La nieve mantiene efectivamente el calor de nuestros cuerpos y a pesar del frío se conserva el refugio al rededor de 2 o 3° C.

Al día siguiente, nos dirigimos hacia el lago de la pesca (Lac a la pêche), un lago de varios kilómetros de largo. Después de varios meses de invierno el hielo en los lagos está a su punto más espeso, tanto que aún los vehículos pueden andar sobre el hielo. A pesar de su espesor, el hielo sigue siendo hielo y con los cambios de temperatura o las corrientes de agua a menudo se oye que se hacen fisuras. No hay peligro pero cuando es la primera vez que caminas sobre el agua puede ser impresionante.

Sobre el hielo pudimos aprovechar el trineo a su máximo, cargando todo el material sin esforzarnos en absoluto. El día era hermoso y el sol prontamente calentó la helada mañana.

Pasamos la mañana cruzando el lago y explorando las particularidades del hielo. Al medio día calentamos una comida y un té y luego volvimos al lago.

Un mar de blanco

A veces el hielo hacía ruidos bajo nuestros pies, o veíamos aparecer grietas cuando pasábamos por un lugar, pero no hay peligro ya que el hielo es tan espeso que no se puede abrir. Prácticamente somos una pluma sobre un mar blanco de agua congelada.

El sol fue calentando el día y pronto el mercurio estaba a -4°C, nuestros mocasines empezaron a humedecerse y el hielo se puso más resbaloso y lentamente emprendimos el camino de regreso.
Luego de unas felices horas sobre el hielo llegamos al coche, cansados pero felices. Para Fabiola habrá sido su bautizo sobre el hielo, y aunque al principio sus pasos titubeaban entre la confianza y el miedo, pronto aprendió las particularidades del hielo y pudo disfrutar plenamente de esta maravillosa experiencia.

Esta vez mejoramos nuestra experiencia basándonos en lo aprendido en la primera y comprobamos que aún a una temperatura muy baja, si trabajamos bien y hacemos lo necesario se puede pasar una noche bajo las estrellas que sea memorable, no por el frío y la incomodidad, sino por la comodidad y el espectáculo que nos da la naturaleza.
También mejoramos nuestra alimentación, añadiendo más proteína y alimentos preparados en casa que siempre son más deliciosos!

Gracias por leer y no olviden de compartir nuestro blog a sus amigos amantes de la aventura y la naturaleza! Siempre estamos desarrollando nuevos proyectos y este año se anuncian cosas grandes!

-Daniel y Fabiola

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Una noche bajo las estrellas

“El valor crece con atrevimiento y el miedo con indecisión”
-Publius Syrius

Desde hace tiempo queríamos aprender el arte de acampar en invierno. No digo acampar con tienda de tela gruesa y estufa, eso es relativamente fácil y indudablemente es el mejor método de acampar en invierno. Sin embargo, queríamos aprender el arte de dormir bajo las estrellas en invierno. Para el que sabe, el bosque provee casi todas las necesidades para dormir cómodamente aún si te encuentras a pasar la noche sin tienda.

Como cualquier cosa, ciertos aspectos se aprenden leyendo pero para saber que funciona para uno y sobretodo para desarrollar la confianza y experiencia se tiene que practicar. Así que decidimos aventurarnos.

Empacamos nuestro equipo de invierno ya tan familiar y partimos rumbo a Saint-Jérôme, un suburbio como a 30 minutos al norte de Montréal. Como a menudo nos pasa cuando tenemos vacaciones, el clima no parecía querer cooperar. La temperatura subió a cero grados y estaba chispeando en Montréal. Llegando a Saint-Jérôme la lluvia ya era nieve. Nos estacionamos cerca de la parada del tren y con todo el equipo en las mochilas empezamos a caminar por la pista de ski (cross-country) llamada Le Petit Train du Nord o “El pequeño tren del norte”. Los primeros kilómetros estábamos aún por suburbios y cruzamos varios jóvenes saliendo de la escuela. Después de unos 5 o 6 km finalmente salimos de la zona habitada, el sendero iba bordeando el “Rio del Norte”.

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Un concepto importante de la vestimenta en invierno es de vestirse en “capas”, o sea en lugar de usar la chamarra más gruesa que exista, el truco es de vestir con varias capas de ropa que se puedan ir quitando o añadiendo según el frío y el nivel de esfuerzo físico. El más grande peligro es de sudar, si sudas vas a tener frío y terminarás pasando un mal rato, y en casos de frío extremo el peligro de sudar es mucho más grave. Es más fácil mantenerse calientes si uno está seco. De allí viene la importancia de las capas, si vas haciendo mucho esfuerzo físico, te vas quitando una capa, si aún sientes que tienes calor o que vas a sudar, te quitas otra hasta que ya no sudes aún si estás esforzándote. Cuando paras de hacer el esfuerzo entonces te vuelves a poner las capas para guardar tu calor corporal.

En muchos casos uno tiene más miedo de tener frío que de tener demasiadas capas. Este fue nuestro caso ya que íbamos vestidos para una temperatura más baja cuando finalmente hizo a lo mucho -2°C.

Ese día caminamos 21km (empezamos a las 3 pm y terminamos como a las 8 pm). Un entrenador de hockey nos recomendó un lugar en un campo donde podríamos acampar sin molestia. El día ya se había oscurecido y llegando al campo, buscamos en la oscuridad un lugar adecuado para pasar la noche. Nuestro plan era hacer un tipo de refugio/cueva de nieve donde pasar la noche abrigados. Sin embargo la nieve solo llegaba a las rodillas, así que tuvimos que adaptarnos. Escogí un lugar rodeado de pequeños arbustos para extra protección contra el viento y empecé a escarbar en la nieve hasta el suelo para hacer un tipo cama onda con por lo menos medio metro de paredes al rededor. Mientras hacía eso, Fabiola fue a conseguir nuestro colchón para la noche. El método tradicional de las Primeras Naciones de aquí es cortar muchas ramas de pino para hacer un espeso colchón sobre el cual se puede uno acostar sin estar en contacto con la nieve fría. No había muchos pinos por allí entonces Fabiola se fue en busca de pinos. Después de terminar de palear la nieve fui en busca de corteza y de madera seca para hacer un fuego. Afortunadamente había suficiente material por allí y pronto nuestra cama estaba lista y el fuego ardiendo.

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Después de un largo día caminando, hay que hidratarse y comer. Nos gusta tomarnos una sopa calientita y mezclarla con arroz o garbanzos. El agua de la sopa nos hidrata y aparte nos calienta el cuerpo para entrar al sleeping calientitos.

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Ya en los sleeping, nos cubrimos las cabezas y nos dormimos pegados uno al otro, y el fuego calentando nuestros pies mientras lentamente se apagaba. Fabiola tenía un sleeping estilo militar de -20° con un Bivy Bag impermeable y yo tenía dos sleepings de 0° uno dentro del otro. Unas buenas calcetas de lana en los pies, una gorra en la cabeza y listo. En la noche cayó una pequeña nieve que casi se derretía al contacto con nuestros cuerpos, pero gracias al Dio no hubo más precipitación.

Durante toda la noche, no pasamos nada de frío. Es más, a mi me dio calor en los pies y las piernas. Nuestro colchón de ramas estuvo perfecto, nos permitió estar aislados de la nieve. Al mismo tiempo las paredes de nieve nos sirvieron de aislamiento contra el frío (mientras no la toquemos), y obviamente el clima terminó favoreciéndonos ya que se mantuvo alrededor de cero grados.

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 Al despertar sacudimos la nieve de encima de nosotros, empacamos todo de vuelta, comimos un pedazo de pan de plátano y tomamos agua y seguimos el camino.

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Caminamos otros 8 km antes de parar a comer un poco más al lado de un arrollo donde aprovechamos para rellenar las botellas de agua. Luego emprendimos el camino de regreso. El clima otra vez estaba alrededor de cero grados entonces no me puse mis mocasines de cuero para que no se mojen y usé mis botas de trabajo. Después de 20 km ya mis pies estaban empezando a estar totalmente destrozados, pero no había nada que hacer. Comimos un sandwich de atún cuando cruzamos un pueblo y seguimos como hasta las 8 pm que llegamos a un hermoso refugio a la orilla del río. Allí volvimos a comer y descansamos un rato ya que no habíamos parado en todo el día. Decidimos no pasar la noche allí y completamos los últimos 6 km hasta el carro.

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Ese día caminamos casi 37 km. Yo llegué con los pies con ampollas y las piernas muy cansadas, pero valió la pena. Fabiola llegó fresca como si apenas fuéramos a empezar. Fue una muy buena experiencia por ser nuestra primera vez, y quedamos con ganas de más. Como cualquier cosa, la práctica hace al maestro.

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Luna Llena

Una noche

Sentado en medio del bosque

levanto mi mirada por encima de los árboles
y veo la luna llena:
Astro radiante de la noche,
con ella vuelan mis pensamientos hacia mi amada…
Ella, única entre las mujeres,
brilla como la luna entre las estrellas
iluminando mi noche.
El canto del bosque se une al de mi corazón
y juntos viajan hacia mi amda
a transmitirle un canto de amor y de paz.
Mi corazón baila alegre
gira, gira al ritmo del amor
hasta embriagarse…
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Llegando al Pacifico-Mazunte

Después de un largo día en la ruta, en el cuál tuvimos que empujar a la combi para que arrancara, del bautizo de manejo para Fabi, y que al final cuando íbamos llegando a la costa los frenos nos fallaran, encontramos un sitio para reposar: estacionados frente a una escuela frente al mar. Las estrellas ya habían salido al cielo nocturno, y después de una frugal cena pasamos a ver el tan esperado mar que aún se escondía detrás de un muro. Cuatro sentidos a la obra:

El sonido de las olas,
el brillo de la luna,
el olor del mar,
el viento soplando los granos de arena que se mezclan a nuestros cabellos, y los pies descalzos hundiéndose en la arena aún caliente.

Al día siguiente, después de cruzar la ciudad sin frenos para buscar un taller, almorzamos mientras reparaban la combi. Como a las 10 am regresamos a la ruta, por fin habíamos llegado a la panamericana, esa autopista que recorre toda la costa pacifico hasta Panamá. El mar se asomaba entre los áltos arboles de la selva Oaxaqueña, dejando ver su brillo azul por un momento para volver a desaparecer un instánte más tarde. A la hora de comer nos dirigimos hacía una playa llamada Barra de la Cruz. Aquí las olas del mar acariciaron nuestro cuerpo, y nuestras mentes se deleitaron en el reposo de la playa, descansando de la ruta. Conocimos unos turistas canadienses y luego comimos un frugal pero sustentadora comida.

Unas horas más tarde, al atardecer del día, llegamos a Mazunte. Esa joya del pacifico, pequeño pueblo costeño que vive al ritmo de las olas. La primera vez que vine aquí, supe que iba a volver. Para viajeros como nosotros, quienes buscan alejarse de grandes hoteles, de centros comerciales y de precios inflados por el turismo, este pequeño pueblo es el lugar perfecto para venir a pasar unas vacaciones. Con sus abundantes cabañas rústicas, y restaurantes locales de variadas nacionalidades, este lugar tiene algo para todos. Pero más que nada este lugar ofrece tranquilidad y unas vistas maravillosas al mar.

Nuestra primera noche estacionamos la combi frente al mar. Después de dos días de viaje por la sierra, acostarse y oír el suave sonido de las olas es un refrigerio sin precio.

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Para el fin de semana rentamos una cabaña en las cabañas Balam Juyuk en la punta cometa, con vista hacia la bahía y Mazunte. Son cabañas construidas con materiales reciclados.

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Desde nuestra cama veíamos el amanecer del sol sobre el mar todas las mañanas. Pasamos unos días allí, disfrutando del clima, del mar, y de la gente. Paseamos por sus playas más reclusas, vimos el atardecer en la punta cometa junto con la gente del pueblo, conocimos gente local y otros viajeros. En fin pasamos un tiempo increíble en este pequeño rincón de paraíso.

 

Aniversario

Hoy llevo un año de casado.

Así es, cumplo un año de estar felizmente al lado de la mujer que amo.

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Empezamos el año en una combi, batallando para cruzar la sierra madre sur, en el estado de Oaxaca. Pasamos días increíbles por las playas, viviendo en hamacas y en palacios, aprendiendo la mecánica de la vida casada y del pequeño motor de 1600cc que nos llevaba adelante. Vivimos un tiempo en nuestra casa rodante cruzando de extremo en extremo a nuestro hermoso país, y luego de muchas aventuras y experiencias llegamos a los Estados Unidos, la tierra de la oportunidad. Allí tomamos la oportunidad de rellenar nuestros cofres, y nos iniciamos a la vida sedentaria por un tiempo. Pero no por mucho.

Nuestros caminos luego nos llevaron a Costa Rica, donde se puso a prueba nuestra ingeniosidad y nuestra capacidad de lograr hacer mucho con poco. Recorrimos a pie y en autoestop a este hermoso país reconocido mundialmente por estar lleno de pura vida!

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Luego tuvimos que partir caminos con nuestra querida Annapurna quien siguió su camino por el Oeste Americano, mientras nosotros partimos hacía el Este y luego hacía el Norte, a Canadá.
Aquí una vez más tuvimos que hacer prueba de adaptabilidad.

Nuevos comienzos, nuevas fronteras, nuevos retos. Renta, ríos, trabajo, exploración, escuela, bosque, trafico…una búsqueda de balance entre nuevas responsabilidades y el llamado de la aventura.

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Y aquí estoy. Inmensamente agradecido y feliz de mi año. Un año verdaderamente increíble junto a una persona verdaderamente increíble. Ella, la que me hace feliz, la que me inspira, que me motiva y anima. Ha sido un año lleno de memorias y momentos hermosos. Imágenes que quedaran en mis recuerdos para siempre. Un año de aventura y sonrisas, y que a través de todo eso también fue un año de mucho reto y crecimiento personal. Un año de poner la mira en las metas y de perseguirlas.

Entonces hoy es un día para celebrar. Hoy celebro nuestra felicidad, celebro el hecho de que todas las mañanas me levanto y veo el rostro hermoso de mi ángel. Celebro el hecho de que comparto mi existencia con la mujer que amo. Celebro el camino que llevamos juntos luchando por nuestras metas. Celebro nuestras experiencias colectivas a través de este año. Celebro el fortalecimiento de nuestro lazo humano. Celebro nuestros logros. Celebro también nuestras derrotas (porque de ellas aprendemos). Celebro los viajes y las aventuras que vivimos juntos. Celebro nuestras alegrías y tristezas. Celebro simplemente la vida. Celebro la vida simple. Porque a veces lo que más se queda grabado en nuestra memoria son las cosas pequeñas, las sonrisas, esa mirada en la mañana, o un abrazo mientras vamos caminando por la calle, un guiño del ojo, un suspiro…
Pero sobre todo hoy celebro el amor que nos une, ese amor que lleva 365 días uniéndonos, y que primero Dios seguirá uniéndonos el resto de nuestras vidas!

Qué año!

Hierve el agua

En la mañana despertamos y luego de un desayuno decidimos no quedarnos en Oaxaca y seguir el camino. En vez de tomar la ruta directa hacia la costa, que implicaría cruzar la sierra por un tramo muy difícil, tomamos la ruta rumbo al sur en donde llegaríamos a la costa por Salina Cruz Oaxaca.

En el camino pasaríamos por Hierve el Agua, un hermoso sitio en la sierra donde salen aguas termales de la roca y se forman piletas de agua.

En la ruta

En la ruta

Salimos de Oaxaca y pasamos por pequeños pueblos hasta un entronque donde empezamos a subir la sierra.

Caminos felices.

Annapurna en la ruta.

De allí la ruta se tornó mas serpentina, probando mi destreza en el volante y la resistencia de Annapurna. Iba admirando la belleza de los colores, del cielo, de los paisaje hermosos de la sierra. Al final llegamos a un pequeño pueblo cuyo nombre me escapa en este momento. Allí seguímos un camino de terracería que nos llevaba hasta el sitio turístico de Hierve el Agua. En el camino paramos a dar un aventón a cuatro turistas que iban caminando en nuestra dirección.

Llegando a hierve el agua

Llegando a hierve el agua

Pagamos los 25 pesos de entrada y fuimos felices a ver esta maravilla de la naturaleza que encontramos en México.

Hierve el Agua

Hierve el Agua

 

admirando el paisaje

admirando el paisaje

Vista de la sierra

Vista de la sierra

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Nos metimos a bañar en las piletas de agua. El agua cuando sale del manantial sale calientita pero por la altura y el viento se enfría, asi que se sentía  bastante fresco bañarse allí, sin embargo es como la alberca con la mejor vista del mundo.

Luego de andar paseando y tomando fotos un rato, regresamos a comer y pronto la hora del atardecer se acercó y decidimos pasar la noche en ese sitio.

Salimos a recorrer unos senderos por el cerro a ver el hermoso atardecer, y observar como los rayos del sol cubrían el valle con una capa de luz dorada.

El sol cubría el valle de una luz dorada

El sol cubría el valle de una luz dorada

El viento soplaba, frío. Los últimos rayos del sol brindando poco calor a nuestros cuerpos, sin embargo sintiendo el calor interior que se siente en momentos de calma y tranquilidad. Momentos cuando estamos frente a un espectáculo de la naturaleza y lo más elocuente que podemos hacer es permanecer en silencio.

Felices

Felices

 

La mejor alabanza es el silencio

La mejor alabanza es el silencio

Flores del campo

Flores del campo

Flores del campo

Flores del campo

Al oscurecer el día regresamos a la combi y nos preparamos a pasar la noche allí. Nos encobijamos y por las ventanas veíamos el gran espectáculo que nos ofrecía el cielo estrellado. En la oscuridad de la noche solo se oían a lo lejos ladridos de perros o un ocasional burro lamentándose hasta que pronto el valle entero pareció enredarse en la noche y pronto todo era silencio.

En la mañana salimos de nuevo antes de que salga el sol para ver como el sol aparecía del otro lado del valle después de la noche para de nuevo iluminar este lado del mundo.
El espectáculo era tan maravilloso como la noche anterior, y entonces uno entiende que en realidad la mejor alabanza para el Creador es el silencio. Como un admirador de arte va a un museo y se queda largo tiempo admirando los cuadros sin decir nada, así quedamos viendo esta obra de arte.

Amanecer en hierve el agua

Amanecer en hierve el agua

Luego de pequeño desayuno nos despedimos de este hermoso lugar y seguimos nuestro camino hacía la costa.

Nuevo día

Nuevo día

Comenzando el viaje

Un domingo por la tarde luego de despedir a la familia salimos del Distrito Federal, por fin empezando nuestro esperado viaje con destino a Canadá.

Una hora después seguíamos atorados en el trafico del Estado de México, pero felices de estar en la ruta. Nos dirigimos hacía Puebla para de allí seguír rumbo al sur a Oaxaca.

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Annapurna estaba cargada e iba lentamente subiendo y bajando por las montañas para salir del DF. Su pequeño motro de 1600cc iba forzando en las subidas pero al cabo de varias horas porfin llegamos a Puebla. Allí pasamos la noche en casa de Isaí y Pao que amablemente nos abrieron las puertas de su casa para recibirnos.

A la mañana siguiente llenamos el tanque de gasolina y continuamos el camino. En el menú del día más montañas hasta llegar a Oaxaca. Cruzamos a muchos haciendo un tipo de peregrinación en bicicleta cargando varias estatuas de la virgen en la espalda y otros corriendo con una antorcha en mano. Los vimos todo el camino hasta llegar a Oaxaca.

Ciclistas devotos

Ciclistas devotos

Cruzamos la sierra que lleva a Oaxaca. Me sorprendió ver que el paisaje se parece mucho al del norte del país. Me imaginaba mas selva, pero era cerros con muchos cactus y plantas deserticas.

Annapurna en la sierra

Annapurna en la sierra

Mas tarde subiamos una cuesta vimos a un par de viajeros ciclistas y decidimos parar a conocerlos. Eran los Philtron, una pareja estadounidense que iba pedaleando desde Alaska hasta Argentina. Se habian casado hace un año y decidieron abandonar sus estudios de doctorado y emprender un viaje por todo el continente, habían salido unos 7 meses antes. Paramos un rato a platicar con ellos y intercambiar historias de viajes, nuestros blogs y luego cada quien siguió su camino.

Posando con Annapurna y las bicicletas

Posando con Annapurna y las bicicletas

Llegamos a Oaxaca a la hora que el sol se iba poniendo. No habiendo planeado con tiempo, no habíamos conseguido hospedaje en Couchsurfing entonces buscamos un sitio donde estacionarnos para pasar la noche. Luego de pasear un poco por el centro llegamos a un Supermercado Chedraui. Preparamos la cena y Annapurna se convirtió en nuestro comedor. En el fresco de la noche, disfrutamos de una simple cena de huevos con frijoles y unas ricas quesadillas. Luego de quedar satisfechos nuestra Annapurna se transformó en nuestra recamara.

Y así inauguramos nuestro viaje…una aventura que recorrerá muchos miles de kilómetros y a lo largo de los cuales el viaje mismo se irá moldeando y adaptando para que al final se convierta en una de esas bellas historias que se cuentan alrededor de una fogata, esas historias que duran para siempre.

Cenando en Annapurna

Cenando en Annapurna

 

Hedbanger

Torreón, una ciudad en el desierto, una ciudad que conquistó el desierto.
Una ciudad fundada por gente emprendedora, una ciudad que sigue produciendo emprendedores.
Un grupo de tales emprendedores es el estudio de diseño We Saw Satan, el cual está implicado en muchos proyectos nuevos en Torreón y particularmente en su proyecto personal que es la peluquería/whiskey bar Hedbanger.

En mi estancia en Torreón hace unas semanas tuve el honor de conocer este lugar y su gente.

Hedbanger es más que una peluquería, es un lugar que se enorgullece de ser un segundo hogar, el lugar perfecto para ir a pasar un rato entre amigos.

Ubicado en un lugar céntrico de la ciudad, cerca de un centro comercial, de un deportivo y de varios restaurantes, este lugar es como un punto de reunión para hombres, mas que solo ofrecer servicio de corte de pelo y de barba este es un lugar de encuentro.

Entrando te ofrecen un vaso de cerveza o de whiskey, que vienen incluidos en el precio del corte. El lugar está muy bien iluminado, y como debía esperarse de un lugar cuyos dueños son diseñadores, el lugar luce perfecto, con un ambiente simple y rustico, las paredes de madera, las charlas, el whiskey y hasta el material de lectura hacen que uno empieza poco a poco a olvidarse del mundo exterior y regresar a una época en que el tiempo corría mas despacio.

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Mientras esperas tu turno entonces puedes disfrutar de una bebida, leer una revista o un libro, pedir una pizza o lo que te de las ganas. Ya llegando tu turno al sentarte en la silla del peluquero vivirás la experiencia de lo que es una verdadera peluquería. Yo dejé que el artista haga su trabajo, y mientras platicábamos de viajes y aventuras el peluquero iba trabajando.

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Debo decir que todo aquí es de calidad. Tanto el lugar y ambiente como los peluqueros y los productos usados, sin olvidar el servicio y el diseño. Los peluqueros son expertos en su arte, tanto en corte de cabello como de barba, aquí puedes también procurar los productos de Uppercut. Luego de mi corte me dieron mantenimiento a mi barba. Confieso que nunca había ido a un peluquero para arreglarme la barba o afeitarme y quedé sorprendido en lo mucho que me relajó todo ese proceso. Después me quedé platicando un buen rato más, hablando de mis proyectos de viaje futuros y de los proyectos de mis amigos en We Saw Satan.

Si pasan por Torreón, y necesitan de un corte de pelo o una afeitada les recomiendo dirigirse a este lugar, y si no necesitan de un corte, de todos modos les recomiendo este lugar como bar para charlar y conocer la gente de Torreón, aquí no solo se viene para un corte de cabello. También les recomiendo visitar el sitio del estudio de diseño We Saw Satan para cualquier necesidad de diseño que tengan, allí pueden ver todos sus proyectos en los cuales han estado implicados. Mientras tanto les dejo unas fotos mas de mi experiencia en Hedbanger, no olviden de darle like a su pagina Facebook.

 

 

Cruzando Canadá a dedo: llegando a casa

Temprano en la mañana me levanté, listo para un nuevo día de aventuras.
Llegó el joven encargado del refugio con café y galletas para nosotros los desamparados. Me serví un vaso de café, agarré un puño de galletas y con mi mochila en la espalda salí a la calle. El frío me despertaba y caminé hacia la salida de la ciudad. Paré en la ultima grande intersección de la ciudad, donde el periferico se junta al boulevard principal. Allí estuve masomenos una hora.

Al poco tiempo de llegar ce acercó un joven con un gran vaso de café y me lo regaló diciendo que el trabajaba en un edificio adjunto y ya que no me podía dar raid pensó en regalarme un cafe en esta mañana helada. Se lo agradecí y pensé que seguramente con gente tan amable en esta ciudad no tardaría en salir de allí. Mas tarde una camioneta paró y me dijo que el domingo iba a Winnipeg por si no conseguía algo antes. Después un policía me dijo que no podía pedir raid dentro de la ciudad y pidió que caminara hasta la salida, asi que lo hice. Unos dos kilometros mas lejos.

Mochila y sombrero

Mochila y sombrero

 

Justo en el último semáforo de la ciudad me paré, al lado de un salón mortuario. El viento soplaba y hacía por lo menos -15°C.
Esperé, sonreí, bailé, rogué, hice todo lo que pueda existir en un libro instructor de autostop pero nadie paraba. El frío no parecía conmoverlos.
Luego de 3 horas y media (nuevo record del viaje) un señor paró y me llevó unos 20km más adelante a un entronque donde había un pequeño restaurant donde me dijo que seguido daban cafe y pasteles gratis a gente como yo. Entré a pedir cartón para hacer carteleras diferentes (recuerden que un marcador es parte esencial del equipaje de un viajero a dedo!)  y de paso me regalaron un cafe que me vino muy bien. Allí esperé tal vez unos 20 o 30 minutos más antes que un señor, Ron, el iba rumbo a Yorkton al noreste, desviandose de la ruta No.1 pero me dijo que igual en esa ruta que va de Saskatoon a Winnipeg hay mucho trafico de camioneros que van hasta Winnipeg y no batallaría en encontrar raid. Ya que mi día iba tan pesimo me subí a ver si cambiaba mi suerte. Ron es dueño de una granja organica y me recomendó sitios interesantes para viajeros que les interesa el medio ambiente y la agricultura organica. Si buscas modo de viajar y trabajar mientras lo haces y aparte aprender mucho sobre esos temas y hospedarte con familias locales chequen los siguientes sitios: http://www.wwoof.net y http://www.helpx.net.

Platicamos por mas de una hora hasta llegar a la intersección de la autopista No.17 Trans Canadiense que une Saskatoon a Winnipeg. Allí partieron nuestros caminos. Había bastante trafico pero lamentablemente eran casi todos camioneros y no paran seguido. No esperé mas de media hora antes que un joven me de raid a un pueblo más adelante. Al dejarme me dió $20 dolares para mi camino. La proxima vez que vea un lugar decente para comer me compro algo pensé, mi estomago vacío ya me daba señas de hambre, ya estaba a media tarde y no había comido nada desde las galletas del refugio en Regina. Las planicias son tan planas que bromean que si tu perro se escapa corriendo lo puedes ver corriendo durante dos días en el horizonte.

Aquí esperé casi una hora más antes de recibir un raid. Una señorita de regreso de su trabajo me llevó al proximo poblado, y en camino decidió llevarme al poblado siguiente unos 30km mas lejos ya en la provincia de Manitoba. Eso fueron 60km extras por mi. Me llevó hasta Rusell y hasta me recomendó lugares donde pasar la noche ya que quedaban solo pocas horas de luz. Debo decir que a pesar del progreso extremadamente lento del día cada persona que me ha dado raid ha sido excepcional! Con mucho agradecimiento me despedí y fui al Subway que había en la gasolinera y me compré una buena torta. Disfruté una mitad sentado en el restaurant calientito pero la segunda mitad la comí afuera por la autopista, solo quedaban pocas horas de luz y no quería desperdiciar mis ultimas oportunidades. El día anterior obtuve mi mejor raid como a las 7pm asi que no perdía esperanzas.

Una hora después veo un carro rojo que me pasa y unos minutos después vuelve. Una abuela de unos 80 años se apiadó de mi. Yo creo se iaginó a su nieto afuera en el frío y paró. Resulta que en sus epocas tambien ella viajaba de raid. No iba al este sino al sur de vuelta hacía la autopista No.1. Probablemente era mejor idea regresar a esa autopista pensé. Y platicamos como una hora manejando hacia el sur. El sol poniendose en el horizonte. Ví muchos venados, nunca había visto tantos venados en un mismo lugar, como en manadas de como 50 y otros de 30 o 20. Finalmente llegamos al entronque con la autopista trans canadiense, ella seguía su camino al oeste y yo quedé allí en medio de la autopista, con el poblado mas cerca a unos 7km. El sol ya se había puesto. Asi que no había mas opción mas que caminar. Había un tren parado con un vagón habitable de esos donde duermen los conductores o trabajadores. Cruzé hacía el tren pero lo encontré cerrado con llave y nadie al rededor. Asi que seguí caminando hacía Virden. La oscuridad se extendió sobre las planicias y el frío tambien, pero como iba caminando no lo sentía. Después de unos 40 minutos ví el anuncio de bienvenida a Virden, me quedaba como un kilometro de distancia, esperaba encontrar algúna gasolinera abierta 24 horas o algo así. En distancia no había avanzado mas de 300km de Regina y ahora estaba caminando en la oscuridad esperando encontrar un lugar donde pasar la noche. Mal día pensé.

Pero de repente cambió como tan seguido lo hace la vida en la ruta.

Se paró un pequeño carro, un toyota tercel, entrando lo saludé y me preguntó que a donde iba, le dije que hasta donde me llevara, y me contestó pues voy hasta Montreal. Quedé atonito. Mi dia de menos suerte acababa de dar un giro completo. No sabía si estar contento o triste. Por un lado ya tenía mi raid como quien dice a destino, por otro lado, se terminaba la incertidumbre del viaje. Pero nunca hay que rechazar la mano del que la extiende. Mi nuevo amigo se llama Mark.

Manejamos toda la noche, pasamos Winnipeg y el centro geografico de canadá y por la mañana llegamos a Thunder Bay en la provincia de Ontario. Allí desayunamos mientras le hacían un cambio de aceite al carro.

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Luego seguimos el camino cruzando todo Ontario. Es la provincia mas larga y aburrida que curzé. A cada tantas horas nos turnabamos para manejar. El clima era lindo y al anochecer llegamos a Sault-Saint Marie. Comimos unas pizzas baratas y luego seguimos unos 70km mas lejos al pueblo de Bruce Mines donde paramos por la noche en un pequeño Motel. Una buena ducha y unas cervezas frías y pronto estabamos bien dormidos. Al día siguiente estaba nevando. Desayunamos y seguimos el largo camino por Ontario. La distancia aqui se mide entre cada Tim Hortons (linea popular de cafe y donas tipo Dunkin donoughts en EE.UU). Escuchamos toda la coleccion de casset de los 90s que tenía Mark. Platicamos mucho, siempre es bueno encontrar alguien con quien si tienes mucho en común y puedes platicar por horas. Finalmente por el fin de la tarde pasamos por Ottawa, la capital del país. Una hora y media más y llegamos finalmente a Montreal.

Mark me dejó en una estación del metro y nos despedimos. La mitad de mi viaje trans canadiense lo hice con Mark, le agradezco mucho y le debo una gran parte del exito de mi viaje. Viajar tanto tiempo con un extranjero es una manera muy segura de saber si lo odiarás o si te llevarás bien. Y con Mark puedo decir que sentí amistad. Gracias a el y a todos los que me ayudaron, con un aventón, hospedaje, dinero, comida y a mis amigos que me apoyaron con palabras de animo les debo el éxito de este viaje. En tan solo 11 días crucé Canadá, y de esos once eran 7 de viaje. Mucho mas rápido de lo que esperaba.

En el metro llamé por teléfono publico a mi hermano y fue a recogerme a Longoeuil. La tarde siguiente, después de su ultimo curso de la semana, salimos rumbo a Quebec junto con su amigo. Ese viernes por la tarde una madre se reencontró con su hijo vagabundo. Por algo hasta en la Biblia escriben esas historias de hijos pródigos.

El día de tu cumpleaños

Hoy, en el día de tu cumpleaños,
salí a visitar al bosque.
Lo encontré sereno como siempre,
pero más bello que de costumbre.
¿Qué acontece hoy, bosque, que hayas cambiado
tu follaje verde por uno de muchos colores?
Los colores me cubren hoy para recordarte
a tu amada, que hoy cumple años
¿Qué significado tienen los colores
para que me recuerden a mi amada?
Me vestí de amarillo para que no olvides
su sonrisa radiante como el sol.
De rojo para que recuerdes
los labios y la pasión de tu amada.
De oro para hacer memoria
de su corazón lleno de bondad.
De morado para que no olvides
su sabiduría y creatividad.
¡Qué hermosos recordatorios me has dado!
Pero aún queda un color que no has explicado.
El verde que llevas todos los días,
¿porqué lo usas hoy?
El verde es para que no olvides que como yo,
ella es frágil y necesita cuidado y respeto
para crecer y florecer.
Y como yo, si la respetas, te abrigará,
y te dará lo necesario para que tú también
crezcas y te fortalezcas.
Ese color lo llevo puesto siempre
para que los hijos de los hombres
nunca olviden de cuidar y respetar
a la mujer y al bosque.
Hoy, en el día de tu cumpleaños,
el bosque me habló de ti…
EarlyAutumn10242